Queremos por acá compartirles y convocarles, en esto que nos tiene emocionados.

Se trata del próximo curso que impartiremos, titulado: “Arte digital generativo”.

El curso es gratuito, pero con cupo limitado. Dirigido a estudiantes de la UNAM, UAM, ENAP.

Para mayor información les invito a visitar el sitio web que hace un par de días terminamos:

WEBSITE: http://www.realitat.com/curso_arte_digital

O si lo prefieren pueden descargar los detalles como pdf: DESCARGAR PDF [1.2MB]

¡OH por cierto! Hemos también colocado como bonus un wallpaper pack en diferentes resoluciones: DESCARGAR WALLPAPER PACK [3.3MB]

Hasta entonces.

Convocan: el Área Multimedia del Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado de la Facultad de Arquitectura / UNAM y el Programa de Maestría y Doctorado en Arquitectura en su campo de conocimiento: Diseño Arquitectónico.

Las últimas semanas del dos mil nueve, estuvimos concentrados en el manifiesto que ahora les presentamos. Se rescatan algunos escritos que aquí se publicaron, ilustraciones de lo imaginario, de nuestras bitácoras, fragmentos del pensamiento que acontecieron entre el 2004 y el 2009. También se incluye la parte medular de nuestra investigación sobre arquitectura digital. Sesenta y seis fotografías seleccionadas.

Quiero agradecer a mi maestro Sebastián Dejá (q.e.p.d.) por permitir que un fragmento de su obra fuera también publicado.

Así entonces, esperemos que tengan oportunidad de echarle un vistazo.

Está disponible en dos versiones: Pasta dura y Pasta delgada.

Para aquellos que no puedan adquirir el ejemplar físico, colocamos cinco de los siete capítulos para su visualización en línea, como PDF de alta calidad:

1 y 2 – Introducción y 66 fotografías (155 MB)
3 –  Bitácoras (MMIV-MMIX) (35 MB)
5 – Estudios de lo imaginario (53 MB)
6 – El piano de Sífur (Sebastián Dejá) (5MB)
7 –  CTRL+X (la arquitectura en la era de la post-revolución digital) (7 MB)



A dos días de coincidir con Pessoa, hoy abrimos sus diarios justo en la página ciento dieciocho:

” Y así he llegado a mi vigésimo octavo cumpleaños sin haber hecho nada en la vida: nada en la vida, nada en las letras o en mi propia individualidad. Hasta el día de hoy, he probado el fracaso hasta sus últimas consecuencias. Ah, ¿hasta cuándo tendré que seguir probándolo?

Cuanto más examino mi consciencia, menos me perdono a mí mismo por la nulidad de mi vida.

¿Qué cosa horrible me ha retrasado de este modo?

Mi lectura deficiente, mi carencia de espíritu práctico”.

(1917)

[ 2010 ]

¡Hola a todos! ¿Cómo amanece este nuevo año por su ventana? Se fue el dos mil nueve, su turbulencia, su dicha, el encuentro y el desencuentro, todo ello tiene en común que ya no son, ni serán. Ahí se quedó todo, en la memoria.

Por un momento, acordemos mutuamente que la ilusión del cambio de año existe, que son días nuevos. Así entonces, que estos doce meses, compañeros de viaje, les sirvan de pretexto para buscar esa claridad del pensamiento, esa conducción de lo cotidiano, del modo que uno mejor lo decida.

Sea entonces, un abrazo a todos.

*

Así también, compartimos aquí otro inicio.

Se tratan de diversas ilustraciones generativas, que toman como base tres algoritmos ejecutados en processing.

Es decir, uno escribe líneas de código, determina ciertos límites y entonces el azar (como en nuestra vida) va disponiendo del resto.

Uno puede escribir códigos para todo, reinterpretar viejas cosas, ¡es fantástico!

Del todo fascinante este nuevo lenguaje, este nuevo inicio.

Esperemos compartirles algo más serio en un futuro, así como el mismo código.

Cinco estudios

 

 

Cinco estudios seleccionados directamente de nuestras bitácoras.
En orden cronológico que asciende:

I – contacto
II – reloj
III – el idioma de las hojas
IV – estación de descanso
V – la vida secreta de las plantas


colocar_gibson

Hola a todos, un saludo desde nuestra ventana.

William Gibson dice: “[...] la verdad es aun más rara que la ciencia ficción.” Es cierto, a menudo la literatura, la música, y otras tantas manifestaciones parecen tomar a la naturaleza (la trastocada y la no trastocada) como punto de partida. A veces también parece que logran contenerla/interpretarla de un modo tan certero y atinado, que estremece.

A un hombre, probablemente le lleve toda una vida escribir su más entrañable obra maestra.

Y sin embargo, nuestro mundo, sus leyes físicas y otras -quizá- desconocidas, lo hacen en cada segundo.

Las nubes, su movimiento, el sonido del viento, la gestación de cada ser vivo y no vivo. Es estremecedor.

Hablemos ahora de la estrellas.

Hace mucho tiempo, ayudaban a los viajeros en medio del océano a vislumbrar el rumbo.

Eran la orientación y la guía. Las constelaciones eran vistas religiosamente, y no es de extrañarse, puesto que su vida dependía de ello.

Hoy, en la era de las comunicaciones ‘instantáneas’, no es gratuito que el canal de televisión abierta de este país (México) se le llame ‘el canal de las estrellas’. Como tampoco es gratuito que a los residentes de Beverly Hills o Malibú, allá en California se les llame también ‘estrellas’. Son ellos los nuevos puntos de ‘referencia’ y orientación. Y gracias a la masiva transmisión de eventos alrededor de nuestro globo, sus vidas ( no importando cuanto de ordinario o extraordinario sean ), llegan a nuestros oídos y ojos como el mejor de los venenos, casi imperceptible.

Ante ello, un sector de la población comienza a conducir sus vidas desde una temprana edad, en torno a estas referencias. Sus futuras aspiraciones, probablemente nutridas por un núcleo familiar que también creció con las mismas debilidades. Primera señal del ‘no ser’.

Un comportamiento enfermo, aunque siendo la enfermedad ya de la mayoría, los ‘cuerdos’ se convierten en los no cuerdos, en los locos. Primera señal de la segregación, la identificación de la locura. Y después, la intolerancia.

Hace no mucho, muy cerca de mi casa existía un amplio campo, donde -ya de regreso- poco antes de que la luz se fuera, podían verse los más increíbles y multicolores atardeceres. Hoy construyeron un centro comercial, y la luz de tarde ahora dice ‘Wal-Mart’. Uno se siente mal, ultrajado, despojado de lo que era nuestro, pero ¿qué es lo nuestro?

En todo el mundo se extiende el imperio de las grandes corporaciones, no puede detenerse. Una de ellas es el cine. Mientras otros viven de la sed y el hambre del cuerpo, el cine lo hace con la sed de la mente, con los sueños. Nuevas generaciones que sólo leen su teléfono móvil y recurren a un prefabricado filme, para encontrar algo de sentido en sus vidas, mismas que conducen a partir de dichas constelaciones. Un escape.

Pero llega un momento, en que se repara en este vacío, en que se percibe la poca permanencia de nuestro cuerpo, la volatilidad del tiempo, quizá inevitable consecuencia del envejecimiento. Esa generación de adultos que nunca creció.

Un ejemplo claro de ello (pero no exclusivo) es el uso de twitter. Veo a una generación que por un lado trata desesperadamente de reafirmar ‘lo cotidiano’. Bien, de ahí la genialidad de Will Hoffman y sus ‘momentos’.

Sin embargo, descubrir la magia de otras profundidades, después de una vida en la superficie no es fácil. Por eso dicha reafirmación, fracasa finalmente y se convierte en la patología de los que no son. Con las pruebas de sus actividades diarias, tratan de reafirmar que en efecto viven en este año, en este día, que no les olviden. Que no han sido educados como ganado, que son individuos. Pero ¿cuánto tienen de extraordinario y singular sus pequeños, grandes o miserables problemas y alegrías?

Muy poco.

Por eso recurren entonces con alguien ‘extra-ordinario’,

pero ¿en dónde lo encuentran?

[ ¡he aquí la clave! ]

en sus tristes constelaciones.

En este perverso fetiche, no resulta sorprendente quiénes tienen el mayor número de ‘followers’. Si no pueden encontrarse en lo que hacen día con día, viven entonces la vida de ese otro que anhelan ser, pero no son ni serán. Esa gente que no.


( fotografía de W. Gibson por David Aillet )

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1. lluvia en tu ciudad

2. Froticelli

3. patinando

4. cementerio de insectos

5. parques de noche

Froticelli es un gato que -como los cometas- vuelve después de largos períodos de tiempo, como si el minucioso registro de azoteas y ramas fuera su tarea. No así cuando hay lluvia en la ciudad, él se detiene a escuchar -quizá-.

Los autos no, ellos nunca se detienen.

Ni siquiera al pasar frente a un cementerio.

Un día se instaló a la orilla de la ventana.

Amaneció un bicho inmóvil. Al siguiente, otros dos y así fue que ahora descansan al sol.

Los parques de noche, se atraviesan con el mismo recelo en que se presentan estos cinco breves y dispersos desvaríos para piano improvisado.

Grabados y escritos todos hacia la media noche del último día de agosto del dos mil nueve, desde un tanto céntrico departamento, mirando al sur.

Ciudad de México, MMIX.

taquigrafia1

Hace tiempo padecíamos de cierta obsesión con lo cotidiano y la intención de contenerlo a través de la taquigrafía.

Imposible sin duda.

Algo parecido a aquél método de André Breton ( “Composición surrealista, o el borrador primero o definitivo” ), ejercicio divertido y del todo provechoso. Él decía:

“[...] colócate en el estado más pasivo que puedas.”

“[...] escribe velozmente sin tema previo, con tal rapidez que te impida recordar lo escrito o caer en la tentación de releerlo.”

“[...] la primera frase vendrá sola, puesto que cada segundo hay una frase…”

“[...] continuidad del flujo verbal.”

¡Eso es!

Luego, veía una entrevista de Charles Manson, en la que decía algo así como:

“[...] la prisión no comienza al final de aquella reja, está en la mente, encerrada en un mundo muerto o muriéndose o en otro libre y vivo….”.

Es cierto, uno puede decidir cuál experimenta. El poder de la mente es -considero-, no lo suficientemente valorado, ¿qué es lo real a fin de cuentas?

Luego recordaba a Buckminster Fuller y su profundo desprecio hacia el sistema educativo, que también consideraba como una especie de prisión.

Existe cierto patrón en ciertos individuos, que los conduce a buscar ‘espacios marginales’, como diría María Elena Hernández. Mujeres y hombres que viven en la periferia -y no precisamente la física-. ¡Esos son los que nos interesan! Pero muchas veces, transitan en secreto o silencio. Hasta que uno se da cuenta, claro.

En fin. En nuestro pequeño -pero entrañable- refugio, por estas fechas la lluvia sobre los tejados -algunos de lámina- produce una música, según se vea, sombría, de nostalgia o de contemplación. Cualquiera funciona. Los misteriosos gatos buscan un rápido refugio. Me gusta cerrar los ojos con ese sonido.

[Imágenes de este post tomadas de aquí, aquí y aquí]

Hace tiempo padecíamos de cierta obsesión con lo cotidiano y la intención de contenerlo a través de la taquigrafía.
Imposible sin duda.
Algo parecido a aquél método de André Breton ( “Composición surrealista, o el borrador primero o definitivo” ), ejercicio divertido y del todo provechoso. Él decía:
“[...] colócate en el estado más pasivo que puedas.”
“[...] escribe velozmente sin tema previo, con tal rapidez que te impida recordar lo escrito o caer en la tentación de releerlo.”
“[...] la primera frase vendrá sola, puesto que cada segundo hay una frase…”
“[...] continuidad del flujo verbal.”
¡Eso es!
Hace tiempo veía una entrevista de Charles Manson, en la que decía algo así como:
“[...] la prisión no comienza al final de aquella reja, está en la mente, encerrada en un mundo muerto o muriéndose o en otro libre y vivo….”.
Es cierto, uno puede decidir cuál experimenta. El poder de la mente es -considero-, no lo suficientemente valorado, ¿qué es lo real a fin de cuentas?
Luego recordaba a Buckminster Fuller y su profundo desprecio hacia el sistema educativo, que también consideraba como una especie de prisión.
Existe cierto patrón en ciertos individuos, que los conduce a buscar ‘espacios marginales’, como diría María Elena Hernández. Mujeres y hombres que viven en la periferia -y no precisamente la física-. ¡Esos son los que nos interesan! Pero muchas veces, transitan en secreto o silencio. Hasta que uno se da cuenta, claro.
En fin. En nuestro pequeño -pero entrañable- refugio, por estas fechas la lluvia sobre los tejados -algunos de lámina- produce una música, según se vea, sombría, de nostalgia o de contemplación. Cualquiera funciona. Los misteriosos gatos buscan un rápido refugio. Me gusta cerrar los ojos con ese sonido.
En el dos mil siete, un buen amigo nos invitó a Coachella, él llevaba asistiendo varios años y se había convertido en una suerte de gurú en estos temas.
Tenía usualmente las precisas recomendaciones y así felizmente iniciamos la semi-aventura que habríamos de repetir otras dos veces consecutivas.
Por algún motivo, al regreso dejamos de compartir lo ahí experimentado y he aquí entonces el momento de hacerlo.
No olvide el lector que vivo en la Ciudad de México, donde -hasta donde me han dicho- he nacido. Este punto de observación, determina radicalmente la perspectiva.
El campo de polo y resortes de la palma
La luz de Palm Springs y Coachella es diferente. Es clara, y produce en los objetos una coloridad peculiar. Es muy intenso, y acompaña felizmente  la intensidad propia que se vive en el festival. Cosa que no sucede -por ejemplo – en Lollapalooza o -supongo – en Glastonbury.
El ‘Empire Polo Field’ esta rodeado por altas palmeras, que contextualizan los otros escenarios. El principal escenario, no está en las carpas o los dos exteriores, sino en todo el campo. Y uno está ahí. Se siente bien.
Del centro de las cosas
El año pasado (2008) cuando Roger Waters dejara volar su inflable porcino, uno se encontraba obligado a mirar al cielo. Al mismo tiempo reflectores en la periferia del campo creaban intensas líneas blancas en el firmamento, y uno sentía que estaba en el centro del mundo.
Es estremecedor.
* De lo memorable
La voz de ‘Man Machine’ de Kraftwerk provocaba escalofríos, la voz de Björk, la claridad del sonido de Portishead y sus verdes tonos.
Fue estremecedor ver a Leonard Cohen iluminado (literal y no literalmente) mirando al cielo mientras cantaba, anunciando el fin del mundo. Parecía un profeta, un loco, y sin embargo tanta gente escuchándolo en silencio con profundo respeto.
Y aunque pareciera misa, en Hallelujah, cantó:
“I’ve told the truth, I didn’t come to Coachella to fool you”.
En aquél mismo escenario, Damien Rice tocaría dos años antes “the professor & la fille danse” al inciar su participación, era inevitable que los ojos se nublaran por momentos.
* “A long way just to hear music…”
Al mismo tiempo, otros personajes tuvieron experiencias distintas. Regina Spektor, a medio set decía “[...] este es mi nuevo sonido…” para escuchar, uno o dos segundos después un enorme feedback. Irónico.
CocoRosie, una de nuestras personales predilecciones para el  dos mi seis, tuvo tantos problemas de audio que al finalizar, Bianca Cassidy aventó el micrófono al suelo.
Damien Rice por otro tipo de problemas, ese mismo año terminaría tocando sólo quince minutos.
Ahora, este año (2009) además de Cohen, nuestro referente principal era Antony Hegarty. Lamentablente tuvo tantos problemas también de sonido, que su set se vio interrumpido ante su desesperación por lo mediocre. Ante la ‘dependencia’ de un sujeto que no quería o entendía las indicaciones para mejorar el audio.
Resulta frustrante recorrer tan largo camino, para que uno de los momentos más esperados, se vea trastocado por este tipo de problemas.
Lo cual nos lleva al siguiente punto.
* De las contribuciones
No cabe duda que la vivencia en Coachella es totalmente diferente a otro festival. La luz, el campo de Polo, la temperatura. Pero uno se termina cuestionando, al pagar el boleto, al comprar playeras y memorabilia, ¿a qué estoy contribuyendo? (Al escribir reseñas incluso).
Genial por aquél país, por sus nuevos -quizá poco conocidos- músicos. Pero, ¿qué hay de nosotros? ¿Qué hay de esa otra escena que en México permanece oculta dado a un prejuicio contra su propio idioma? Contra su color de piel, contra su historia, contra su clara desventura económica.
Ello fue evidente cuando en este dos mil nueve, en medio ‘set’ de Etienne de Crecy y su impresionante cubo, una bandera mexicana ondeaba pese a los abucheos de muchos, puesto que interrumpía la proyección en ciertas partes del set. Lo cual nos lleva también a la siguiente pregunta.
¿Por qué forzosamente tiene uno que reafirmar su aceptación en aquél sitio de vencedores, para entonces obtener valía en este otro de vencidos?
Yo sé por qué.
* De la basura
Nunca estuvimos de acuerdo con el término ‘fan’ o ‘fanático’, propio del fanatismo. Fanáticos, aquellos de la inquisición, y ya vimos a dónde eso nos llevo. No. Pero bien, algunos ‘fanáticos’ (literalmente), que se encargan de replicar las noticias en su nicho de influencia, celebran la inclusión de un grupo mexicano en el ‘lineup’ anual.
Pero -o no lo saben, o prefieren ignorarlo-, pero en Coachella hay miles de mexicanos. Son hombres invisibles o bien, que nadie quiere ver. Sin embargo aparecen mágicamente para recoger una basura o botella mientras dura el festival, uno nunca sabe de donde o como aparecen, pero ahí están.
Porque los ojos verdes o azules no determinan la higiene de un individuo, sino la capacidad económica de pagarle a otro por que lo realice.
Al final del festival, mientras todos salen en un cuasi-orgasmo de lo ahí vivido, a lo lejos se aprecia el ejército de hombres naranjas hispanohablantes, para recoger la basura de lo que otros tiraron.
Eso en todo caso, debería conducir a la reflexión, al menos en uno que comparte más de lo que realmente supone.
Nuestra miseria.
Pero es cómodo no hacerlo, eso también lo sé.
Sigamos hablando del nuevo disco de (y aquí menciono el primer objeto que tengo a la vista) los glasses, o bien del concierto impresionante de los bunnies, o de los “banana over the table”, o del nuevo live act de los “Capsules”. Viva.
* De lo bipolar y el final
Lector, si ha llegado hasta aquí, quiero disculparme por la bipolaridad de esta reseña, pero algo similar es precisamente lo que ahí hemos experimentado. Contradicciones en todo momento. Coachella es un festival formidable y sin duda, continuará ofreciendo experiencias únicas para sus futuros asistentes.
En lo personal, produce un fuerte conflicto el intentar regresar. Como diría Sabina, no es preciso hacerlo a donde fuimos felices.
Y felices a costa de quién o qué. No sé.

coachella reseña review resena

En el dos mil siete, un buen amigo nos invitó a Coachella, él llevaba asistiendo varios años y se había convertido en una suerte de gurú en estos temas.

Tenía usualmente las precisas recomendaciones y así felizmente iniciamos la semi-aventura que habríamos de repetir otras dos veces consecutivas.

Por algún motivo, al regreso dejamos de compartir lo ahí experimentado y he aquí entonces el momento de hacerlo.

No olvide el lector que vivo en la Ciudad de México, donde -hasta donde me han dicho- he nacido. Este punto de observación, determina radicalmente la perspectiva.

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blog_suenos_futuro

Hola a todos.

Los últimos días de esta semana transitamos una especie de aislamiento parcial, que al final gestó el breve disco que desde aquí compartimos.

Se llama ’sueños del futuro’ y en él se incluyen seis canciones escritas en este dos mil nueve y una de ellas [música de domingo] iniciada en el dos mil siete y terminada hace un par de días.

Mientras transcurría el proceso de grabación, en aleatorias pausas mirábamos los aviones pasar sobre nuestra ventana.

Las canciones son:

1 – música de domingo

2 – hombres verdaderos

3 – manumitir

4 – el hombre y los gatos

5 – habla de nuevo

6 – los días del desierto

7 – ilusión del escape

[ DESCARGAR EL DISCO COMPLETO - 28 MB ]

Duración total: 17 minutos.

‘Hombres verdaderos’ toma el nombre a partir del cuasi-documental de Vargas Quevedo, ‘El Violín’.

Este disco fue grabado en la Ciudad de México y está dedicado a Mónica Inzua, autora también de la fotografía en portada.

Les invito a escucharlo y como siempre, estamos abiertos a cualquier comentario, mensaje o protesta; aunque tardemos en contestar, lo hacemos.

Hasta entonces.

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