ACTUALIZACIÓN: Estimado lector, si usted considera que esta reseña es demasiado larga, o no tiene el tiempo para leerla completa le invitamos a leer únicamente el último párrafo, que representa una suerte de conclusión.

Por las mañanas mi lugar de trabajo habitual (por ahora) es la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. Para aquellos que nunca la han visitado, es un privilegio trabajar aquí; descansar o caminar a través de grandes espacios verdes y edificios que -en su momento- representaban de un modo tan enérgico el espíritu de la época moderna -hace ya casi cincuenta años- [Decenas de formidables fotografías pueden encontrarse en flickr, aquí, aquí, aquí, aquí, y también aquí].

Bien. La situación reside en que, además de espacios fundamentales como aulas, bibliotecas, sitios de recreación entre otros, todo habitante asiduo o esporádico de Ciudad Universitaria se enfrenta inevitablemente a resolver una necesidad que es: comer. Y personalmente -considero- no sólo una necesidad sino un gran placer, aquél del paladar.

Existen varias alternativas para comer que dependen principalmente del presupuesto. Desde algo ‘empaquetado’ en algún puesto ambulante, una comida en alguna de las múltiples cafeterías de las distintas facultades, o bien hacerlo en la única oferta de comida -llamémosle ‘gourmet’- que existe en el campus que es: el restaurant/cafetería Azul y Oro.

Según tengo entendido nació a partir del Chef de cierto ex-rector y su primera sede sustituyó la cafetería que se encontraba en el centro cultural, que según distintas versiones era mantenida en un muy triste estado, posteriormente dado el éxito de esta primera sede, una segunda fue inaugurada el año pasado en la planta baja de la torre de Ingeniería, mucho más cerca del casco viejo de nuestra universidad declarado patrimonio de la humanidad. Ofrecía platillos variados, con un sabor distinto, lo cual -probablemente- provocó que aparecieran múltiples reseñas en diaros y revistas especializadas, positivas en su mayoría en torno al establecimiento. Casi todas ellas mostrando al Chef sonriente, muy al estilo del buen Auguste Gusteau.

Ahora bien, será preciso tomar en cuenta que este documento es escrito por alguien que no ha estudiado ‘alta cocina’, pero que también solía ser un comensal habitual de dicho lugar, que visitábamos al menos dos o tres veces por mes en cualquiera de sus dos sedes. Eso claro, hasta el día de ayer por que es bien sabido, todo tiene que terminar de algún modo. Pero también trata de ser una suerte de crítica y crónica más cercana a la realidad cotidiana y que hemos experimentado, lejos de los panegíricos que emprobrecen la crítica.

Aunque nunca disfrutamos del todo el ambiente con poca ventilación y poco iluminado de la vieja sede, resultaba siempre agradable comer con la vista a la sala Nezahualcóyotl y la vegetación del centro cultural, casi obligaba una caminata posterior a la comida. El mejor pay de manzana que he probado era ahí servido, con almendras y helado de vainilla. Era delicioso, y es que el postre suele ser una pieza fundamental, es el acorde final de una gran canción o novela. A menudo lo visitábamos con amigos, familiares y colegas de trabajo. Y cualquier situación adversa era recompensada por el sabor de aquel pay.

Los problemas comenzaron hace casi un año cuando al final de la comida:
-Si, caballero-.
-Lo molesto con dos pays de manzana, un americano y un capuchino por favor-.
-Disculpe, pero ya no serviremos más el pay de manzana-.
-¡Cómo! ¡No me diga!-.
-Así es, el Chef decidió descontinuarlo, nada podemos hacer-.
-Bueno, entonces por favor que sean dos pays de queso-.
-Enseguida-.

Así es, ya no habría pays de manzana por órdenes del Chef, ni hablar. Al menos aún nos quedaba el pay de queso. Bien. Para no hacer más largo este texto, poco tiempo después regresamos y fue así:

-Disculpe, ¿no hay noticias de nuestro pay caído,
el pay de manzana, regresará algún día?-.
-No lo creo señor-.
-Entiendo, entonces por favor un pay de queso-.
-Me temo que ya no servimos el pay de queso-.
-¡Cómo! ¡Outrageous!-.

Así es, misma situación coincidía con una notoria ‘alza’ de precios que se vió reflejada en las enchiladas verdes (y casi todo el menú, claro) que -si no mal recuerdo- antes tenían un costo de $45 y hoy cuestan casi: $72 -si no mal recuerdo-. Habían subido los precios y descontinuado los dos mejores postres.

Hemos vuelto varias veces esporádicamente desde aquella ocasión, pero rara vez se ordena postre en la mesa. Han sucedido cosas negativas como cuando la cuenta tardó tanto en llegar que tuve que pagar personalmente en la caja; u otra ocasión en que el consumo de 4 personas por alguna regla ‘no escrita’ se incluía la propina automáticamente en la cuenta, sin ser mencionado ( cuya situación propiciaba un posible descuido y dejar adicionalmente otra cantidad para la propina), [ sepa el lector extranjero, que en México a diferencia de otros países, la propina es una cuota de carácter voluntario]. También sucedieron cosas positivas como haber descubierto un ‘tamal de frijol’ como entrada  o una buena agua de melón con nuez.

Pero en general habiendo visitado tantas veces dicho lugar, podría llegar a la conclusión de que es una cuestión de suerte, puede suceder que sea un buen día, no acudan tantos comensales y la atención recibida sea estupenda o bien, algún otro que tarden más de media hora en traer la cuenta. Y lo mismo con los platillos, unos ravioles podrían estar formidables cierto día y al siguiente encontrarse con una porción absurdamente pequeña en el plato o bien la ausencia de dicho platillo. Es totalmente inestable, situación que para un lugar cuya comida consista en mínimo quince dólares por persona me parece no aceptable ¿alguien podría comparar lo que uno recibiría por la misma cantidad en Santa Mónica o en la Rue des Chateaux?

Pero ya sabemos que es un aspecto cultural, nadie protestará, las cosas seguirán del mismo modo, la gente seguirá pagando unas cuotas altas pretendiendo que come en un lugar de ‘alta cocina’ mientras el supuesto lugar de ‘alta cocina’ sigue pretendiendo serlo aunque en el fondo sepa que es mentira. ¡Viva!

Aún así acudíamos de vez en vez -con un intervalo de tiempo mayor entre cada ocasión - hasta el día de hoy. Ayer un viejo amigo visitaba la ciudad y decidí invitarle a comer a la vieja sede del Azul y Oro. Hacía un buen día, eran ya casi las cuatro de la tarde cuando nos acercamos a la zona ‘al aire libre’ del lugar (sepa el lector, que el Azul y Oro en su primera sede, cuenta con dos zonas: una -un tanto claustrofóbica- cubierta y otra al aire libre junto a un cuerpo de agua que sirve como espejo y fuente -que constituye también un personaje fundamental en el espacio cultural-). Eramos dos personas, y todas las mesas de dos personas estaban ocupadas, no obstante había unas cuatro o cinco mesas para seis personas desocupadas. Siendo un habitual cliente de dicho lugar, sabía bien que era raro que dichas mesas fueran ocupadas ya después de esa hora. Por lo que al llegar, la situación sucedió así.

Después de un minuto de esperar a ser recibidos, decidimos entrar.
A medio camino un poco feliz mesero nos intercepta diciendo:

-Estamos llenos-.

-¿disculpe?-.
-Ya no hay cupo señor, vaya a la zona cubierta-.
-Pero somos dos personas, yo he venido a menudo, sé que no llegarán más personas a esta hora, ¿no puede darnos una mesa para seis?-.
El mesero en un alarde algebraico nos dice con un tono irónico: -Esas… *pausa al hablar * son mesas para ocho personas-.

Dicho tono fue suficiente para sugerir que no era necesario discutir con él. Mi amigo y yo, un tanto disgustados procedimos a la sección superior. Misma que se encontraba con un treinta por ciento de su ocupación habitual, pero que aún así nos hizo esperar veinte minutos para tomar nuestra orden. El servicio fue no sólo descortés sino lento. La comida no fue extraordinaria y la experiencia de visita muy pobre.

Mientras nos alejábamos, giré mi vista para observar la zona ‘abierta’ y no con mucha sorpresa descubrí las mismas mesas que habíamos encontrado vacías al llegar, permanecían igual.

Así entonces decidimos escribir este texto. Y aunque no he sido partidario de la migración del espacio público de las viejas ciudades a los centros comerciales, nos encontrábamos a diez minutos de Perisur (un mall importante al sur de la Ciudad) con muchas ofertas de comida, como por ejemplo el restaurant Crepes & Waffles que (aunque tampoco es tan feliz su condición espacial) nos habría ofrecido unas ricas crepas o un buen helado con aire colombiano que habría resultado en una primera instancia, mucho más barato que lo que terminamos pagando, en una segunda instancia, con mucha mayor satisfacción y en una tercera instancia nos habrían dado al final, un formulario de ‘opinión sobre el lugar’. Digamos entonces, que lo cualitativo de nuestra experiencia en ese momento hubiera sido naturalmente diferente.

Es una pena estimado lector, tener que recomendarle sitios externos a los que podrían existir al interior de nuestra muy querida universidad. De este modo si usted me pregunta, le recomendaría ir a Crepes & Waffles ubicado en el segundo nivel del centro comercial Perisur, o las múltiples y ricas alternativas que el Centro de Coyoacán ofrece (a cinco minutos del campus) que además se complementa con una experiencia espacial bastante enriquecedora, distinta. El Azul y Oro de la UNAM podrá llegar a sorprenderle, pero las más de las veces quedará usted no satisfecho y a lo lejos con un sabor de lamento, nostalgia y tristeza en el paladar. Como diría Joaquín Sabina “[...] para abreviar el cuento, ¡que no disfruté! ¡Que no vuelvo más!”

M. en Arq. Juan Manuel de J. Escalante
[ Ciudad Universitaria a 18 de junio de 2008 . México, D.F.]

Yo diría que un hombre -algo sólo tal vez- vive en aquel puesto de observación; construido en torno a un insólito sistema que permite observar el cielo, aún en días nublados.

De la serie “Estudios  de arquitectura imaginaria”.

Bien, hace poco más de una semana que terminó Coachella (2008). Son tantas cosas, y en ánimos de los célebres “Dan le sac et Scroobius Pip” escribimos este breve fragmento titulado “Thou Shalt Always Think”. [ para unas cuantas fotos, ver: flickr]. Primero en inglés, luego en español. Para una mejor referencia, se sugiere ver este video.

*

THOU SHALT ALWAYS THINK - ENGLISH

*

Thou shalt not judge a festival by their ‘fanboys’.

Thou shalt not take the names of Bob Dylan, Nick Cave, Nick Drake or Leonard Cohen in vain.

Thou shalt not worship somebody just because they were born in your same city and speak your same language.

Thou shalt discover that a fanboy rarely knows he is a fanboy.

Thou shalt discover that your first fanboy duty (if you are) is to sell tickets via your fanbase so festivals are profitable.

Thou shalt discover that your second fanboy duty (if you are, again) is to confuse your fanbase.

Thou shalt not throw your six dollar lemonade just ’cause there are mexicans paid to pickup your trash.

Thou shalt not follow Bob Dylan words literally, like “Everybody must get stoned”…you better hang out somewhere else.

Thou shalt not dance every single tune you hear, no matter how high you are or were.

Thou shalt not say “folk is dead” just because you don’t see girls in hotpants at those gigs.

Thou shalt not make the same type of music you wrote before as if nothing happened. Something has changed.

Thou shalt not complaint about every year’s lineup just because you’ve been there before. You’re not goldenvoice nor an invited musician.

Thou shalt not experience a festival and then do nothing about it.

Thou shalt not think music in a foreign language is better than yours just because you don’t get a single thing.

Thou shalt not think it’s great to be at world’s center without questioning it.

Thou shalt not eat without being gratefull about it.

Thou shalt not spend an entire set taking photographs. Better take’em with our eyes.

Thou shalt not feel bad if peeps laugh at you cause you’re different. Laugh at them cause they’re all the same.

Thou shalt discover by yourself that you can’t be any of those bands by having the same amps, guitars or dj gear.

Thou shalt not repeat what everybody tells you to do… find your own sound!

Thou shalt not think that you’re better than anyone just cause you have the money to attend any festival.

Thou shalt not wish to be different by the clothes you’re wearing, be different by what your mind can do.

Thou shalt trust yourself ’cause that’s the only thing that’ll really make you different.

And thou shalt always think.

THOU SHAL ALWAYS THINK - ESPAÑOL

*

No deberás juzgar un festival por sus ‘fanboys’.

No deberás mencionar los nombres de Bob Dylan, Nick Cave, Nick Drake o Leonard Cohen en vano.

No deberás aplaudirle a alguien, sólo porque nacieron en la misma ciudad o hablan el mismo idioma que tú.

Deberás descubrir que un ‘fanboy’ rara vez sabe que es un ‘fanboy’.

Deberás descubrir que tu primer tarea como ‘fanboy’ es vender boletos para que estos festivales sean rentables.

Deberás descubrir que tu segunda tarea como ‘fanboy’ es confundir a las masas.

No deberás tirar tu limonada de seis dólares sólo porque hay mexicanos que trabajan recogiendo tu basura.

No deberás seguir las canciones de Bob Dylan literalmente como “Everybody must get stoned”…mejor hazlo en otro lado.

No deberás bailar ante cada sonido que esuches, no importa que tan perdido estás o estuviste.

No deberás decir “el folk ha muerto” sólo porque no hay chicas con minifalda en esos conciertos.

No deberás seguir escribiendo el mismo tipo de música como si nada hubiera pasado. Algo ha cambiado.

No deberás quejarte sobre aquellos que tocarán año con año sólo porque has estado ahí antes. No eres goldenvoice o un músico invitado.

No deberás vivir la experiencia de un festival y después hacer nada al respecto.

No deberás pensar que la música en un idioma diferente al tuyo es mejor sólo porque entiendes casi nada de lo que dice.

No deberás pensar que es genial estar en el centro del mundo sin cuestionarlo.

No deberás pasar todo un set tomando fotografías. Mejor tómalas con tus ojos.

No deberás sentirte mal si la gente se ríe de ti porque eres diferente. Ríete de ellos porque son todos iguales.

Deberás descubrir por ti mismo que no puedes sonar como aquellas bandas comprando los mismos amplificadores, guitarras o tornamesas.

No deberás hacer aquello que todo el mundo dice que hagas… ¡encuentra tu propio sonido!

No deberás desear ser diferente por el tipo de ropa que utilizas, sino por lo que tu mente es capaz de hacer.

Deberás confiar en ti mismo porque es la única manera en que serás diferente.

Y deberás siempre cuestionarlo todo.

*

Pasó ya un tiempo durante el cuál este espacio no se actualizaba. Y nos sucede con demasiada frecuencia -lamentablemente-. Habíamos esperado la situación ideal, la idea adecuada, que por supuesto no llegaría. Así entonces, ¿por qué no escribir un ‘post’ imperfecto, a esperar aquél perfecto que no existirá? A fin de cuentas, ¿qué tan importante puede ser? Pues muy poco para ser sinceros.

También llevamos algunos años escuchando la música Bob Dylan, pero no sólo eso. Como tantos, han sido además los documentales, las fotografías, su biografía y hace poco más de un mes, un concierto en el auditorio nacional de la ciudad de México.

Y aunque -se dice- que uno debe nunca intentar explicar una pasión (puesto que en ese preciso momento se desvanece), es muy difícil evitar repasar el porqué la vida de Dylan resulta tan fascinante para tanta gente.

Yo creo que suceden dos cosas. En una primera instancia, existe una cierta tendencia en el centro de nuestra naturaleza humana, que tiene a buscar que alguien más venga a salvarnos. De cualquier cosa. La tendencia a buscar ‘el elegido’ (o ‘la elegida’ claro, claro). Tal vez por eso -considero- Harry Potter tiene tanto éxito -un niño que era el elegido, odiado por algunos, en secreto idolatrado, rechazado por su familia adoptiva, querido por otros y al final la victoria. ¡Ey, yo podría ser aquél sujeto! o ¡Ey, yo quisiera ser como ese sujeto! ¿No me ves así? ¡Es porque soy incomprendido! ¡Cómo ese sujeto! Y así sucesivamente. Lo cual nos lleva a la segunda cosa, que se refiere a tratar ‘paranoicamente’ de volcar en un personaje específico nuestras debilidades/deseos/fortalezas/anhelos. De modo que al escuchar una canción, lo que realmente se experimenta es lo que se deseaba o aquello que dolía cuando se escuchó por primera vez, o la chica a la que fue dedicada, el familiar que murió o el entusiasmo de cierta época.

En Bob Dylan tanto coincidió que -generalmente- la música dejó de ser lo importante. Los hippies lo escuchan como la voz perfecta, los puristas devoran sus raíces ‘folk’, los incomprendidos lo ven como aquél que triunfó sin ser asesinado, los músicos lo ven como aquél que no sobrevaloró al público, los poetas calculan los versos y rimas en el momento preciso, los abogados como aquél que tuvo el valor de no usar un traje, y el resto del mundo lo ve cómo aquél que obtuvo fama y dinero a partir de nada (o eso creen, al menos). Son tantas cosas y pocas de ellas son música. No podría explicar del todo la fascinación que Dylan provoca, que al mismo modo produce una gran sombra de la cual es difícil escapar. Hay cobijo. ¡Pero esa es la lección! ¡Es posible hacerlo de la nada! Entonces que cada quién construya el propio. Quizá lo que Vicente Feliú diría en otro contexto aplicaría para este: “[...] desde hoy nuestra labor es defenderte de ser Dios”.

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Este dos mil ocho, celebramos diez años de haber incursionado en este asunto de los medios interactivos. Al principio resultó un buen pasatiempo, una buena excusa para diseñar y construir cosas. Pero con el tiempo, nos fuimos dando cuenta que esta nueva herramienta podría llevarnos a sitios no imaginados. Era un nuevo lenguaje, nuevas posibilidades y entre la paranoia que nos heredó la arquitectura, nuevos espacios.

De ahí vino la fundación del primer sitio dos años después [www.jmjesus.com :: ya offline] y que después se convirtió en www.realitat.com ; fuertemente influenciado por la inmersión en Uqbar y la ruptura digital (de ahí la taza rota, con el líquido en fuga). También vinieron las investigaciones durante el período de maestría y ahora -esperemos- continúen en el doctorado.

Bien. En el marco de este décimo aniversario (entre otros anuncios por venir) presentamos el Realität CMS Engine. Su codificación inició en diciembre del dos mil siete, y termina finalmente en este mes. Se trata de un motor -desarrollado en flash- que permite almacenar todos los contenidos de un sitio web en una base de datos, manteniendo su imagen intacta. Pero no sólo eso, sino que por un lado permite la construcción de experiencias interactivas singulares (no a partir de plantillas) pero a la vez, permitiendo que casi cualquier persona lo actualice. Nunca había sido tan fácil.

Las posibilidades son muchas.

Existen ya varios sitios en ‘proceso’ que durante las siguientes semanas serán colocados en línea. Por ahora, el primer sitio que utiliza este motor es ‘Acapulco Azul’. Nuevos anuncios en los próximos días.

Saludos a todos, en especial a Hugo, Edgar, Mariana, la Dra. Rosalinda, Marco; que brindaron asesoría técnica, estratégica; o que -sin merecerlo- escucharon pacientemente los largos períodos de bloqueo, cuando algún código dejaba de funcionar. ¡Enhorabuena!

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El próximo lunes 28 de enero ( 2008 ) estaremos dando una charla en nuestra muy querida UAM - Xochimilco. Será a las 12:00 en el auditorio Tania Larrauri en el “sui generis” edificio de arquitectura.

[EP] Conspiración de Nubes

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Se tratan de cinco canciones grabadas durante el mes de diciembre.  A veces uno se siente como aquél hombre debajo de las nubes.

1. inicio del invierno
2. todo como no es
3. inicio de nuestro movimiento
4. de los prisioneros voluntarios (colofón)
5. nombres verdaderos

o bien, [ Descargar material completo - 20 MB ]

Música y palabras: Juan Manuel Escalante.

Torre de Observación II

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En esta torre me imagino a un hombre cuya soledad lo lleva a la locura, pero también a descubrir cosas fantásticas desde ella, en medio del mar.

De la serie “Estudios  de arquitectura imaginaria”.

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De la serie “Estudios de arquitectura imaginaria”.

*

Uno nunca sabe qué podrá pasar mañana, y es por ese caso que hoy decidimos hacer esta antología. El único criterio que siguen estas 28 canciones, es que han tenido sentido para mi a lo largo de los días de estos últimos dos años; canciones relativamente recientes. Generalmente coincide también en que se trata de música ‘austera’, como siempre la he preferido, sin tanto adorno, más desnuda. Es una antología para gente sin prisa.Presento cada una de las canciones (sin algún orden en particular), y eventualmente dos archivos que pueden descargarse

:: [ descargar pate I - 63 MB] (nuevo link)

:: [ descargar parte II - 69 MB] (nuevo link)

UPDATE :: Increíble pero cierto, la antología fue eliminada del servidor, así entonces los links individuales de canciones fueron eliminados a favor de 2 archivos únicos. Bien.

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1. “Abacus” - Fionn Regan

La voz de Regan parece tan sincera que a veces siento que está viviendo lo mismo que yo, el deseo perpetuo de escapar.

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2. “Blue Mind” - Alexi Murdoch

Aunque no siempre disfruto que Alexi Murdoch sea tan repetitivo, aquél: “… drifting…. bluuuUUuuuEEEE” ¡es lo más! Se siente muy bien.

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3. “The Future” - Leonard Cohen

También disfruto de las canciones ‘apocalípticas’ de las advertencias a todos aquellos que no se dan cuenta, y así prefieren llevar sus vidas.

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4. “There is so much more” - Brett Dennen

Siempre me provocó cierta sensación de que el tiempo en verdad avanza y que puede haber un buen futuro, si es que estamos decididos a abandonar nuestras cadenas mentales.

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5. “Grief came riding” - Nick Cave

Porque a pesar de vivir en un país vencedor, la vida también puede ser muy triste. Aunque nunca he estado en Lóndres siento que ya lo he visitado. Los giros inesperados en las palabras de Nick Cave, hacen que sea uno de mis compositores preferidos. “And if the Thames weren’t so filthy, I would dive in the river and drown”. También son las rimas perfectas en el momento perfecto.

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6. “Bridges and balloons” - Joanna Newsom

Tal vez inevitablemente uno buscará toda su vida aquél asombro que teníamos de niños, ese universo que podría encontrarse en cualquier sitio. La música de Joanna Newsome, siempre me pareció que no tenia prejuicios a pesar de que no cualquiera la entendería.

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7. “Golden age of radio” - Josh Ritter

Se trata de una energía a lo largo de toda la canción, pero de una energía ‘conducida’, pensante.

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8. “Bubble” - Mark Kozelek

Tal vez una estructura común en las canciones que me gustan es: primer verso que abre la idea, segundo y tercero que la exponen y cuarto que cierra claramente. También me gusta que las canciones no tengan prisa por terminar, que mantengan su propio tiempo, su propia atmósfera. Eso es lo que tiene esta canción, atmósfera.

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9. “Red right hand” - Nick Cave

Evidentemente existen mejores canciones de Cave con los Bad Seeds, pero de algún modo esta versión de Red Right Hand, golpeando el piano, haciendo ruido y después mágicamente volviendo al ritmo de la canción es parecido a cuando queremos romper la rutina y lo logramos.

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10. “The ghost of corporate future” - Regina Spektor

Algo que disfruto de las canciones de Regina Spektor es que son como un juego, muy felices y de nuevo, con giros y situaciones inesperadas, desde el punto de vista lírico y musical. Aunque nunca se grabó en algún disco esta canción me hace sentir muy bien.

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11. “Times they are a-changing” - Bob Dylan

Canción emblemática del siglo pasado, queda como testimonio de que en verdad los tiempos cambiaban; tiene tanta fuerza, tanta seguridad.

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12. “Against the sky” - Vashti Bunyan

La voz de Vashti Bunyan y aún después de leer su historia es estremecedora, por ser tan cotidiana, tan común y triste. Cuando escuché: “Whatever pulled the wind that night, it had it bring a tree down, untidy lime tree holding tight to the end of my last garden”, es lo más parecido que encuentro a Remedios Varo o Yacek Yerka hechos canción. Esos primeros cuatro versos me ponen en un estado de sensibilidad extrema.

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13. “Things Behind the sun” - Nick Drake

Siempre tuve la impresión que Nick Drake hablaba conmigo, me daba seguridad para decir las cosas que no me atrevía a decir, una falta de seguridad. Y él aunque las dijo, mientras vivió nadie lo escuchó.

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14. “Where no endings end” - Keren Ann

Este es el tipo de canción que me hubiera gustado escribir, me identifico tanto con la letra, la sensación de derrota, de no poder con el mundo, que es muy grande y nosotros pequeños.

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15. “The proffessor and la fille danse” - Damien Rice

La primera vez que escuché a Damien Rice sucedió algo mágico, fue en el festival de Coachella del dos mil siete, su intervención inició con esta canción. Me hace llorar.

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Muy bien, por si no era suficiente, aquí viene la segunda parte con canciones que dudábamos incluir. Qué más da, dijimos.

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16. “Old man of the sea” - Baby Gramps

Disfruto en especial que no todo sea armonía, y que siempre exista la posibilidad de sorprender, evidentemente, cuando escuché a Baby Gramps, esperaba nada y de ahí la sorpresa.

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17. “Hurricane” - Ani DiFranco

Cuando la escuché no sabía que era una interpretación de la original de Bob Dylan; me gustó que a partir de unas líneas de bajo toda la canción comienza a desarrollarse.

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18. “Heartbeats” - José González

Aunque no sea de su autoría, de algún modo reivindica el instrumento -en otro idioma- que en español había sido tratado de un modo peyorativo.

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19. “Animals” - CocoRosie

Es una de esas canciones cuyo uso como herramientas es más evidente, cada vez que la escucho en su estructura rítmica escribo nuevas palabras.

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20. “Cello Song” - Nick Drake

Esta fue la primera canción que escuché de Nick Drake, fue accidental. Me hizo sentir algo que hace mucho tiempo no experimentaba. Algo de otra realidad, cuando existe cierta esperanza de que las cosas mejorarán, y que es en ese momento de alegría en que se decide escribir la canción. Creo que siempre además de lo musical me identifiqué con Nick Drake, su tristeza y reserva.

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21. “In the end” - Yusuf Islam

Vivimos en un mundo de abusos y traiciones. Es por eso que si alguien regresa un par de décadas después y escribe: “ we’re gonna know who’s wrong, we’re gonna know where you belong in the end” de algún modo redime nuestra situación.

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22. “We are gonna be friends” - The White Stripes

Una canción que escribieron los Beatles, pero no se dieron cuenta, la olvidaron y décadas después un dúo la recoge de quién sabe dónde y la graba. Esa es la historia que prefiero imaginarle.

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23. “Accidental babies” - Damien Rice

Nunca he podido escribir canciones tan directas, como cartas que ayuden a entregar mensajes, a aquella persona que queremos que regrese, pero nunca se lo diremos.

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24. “Hurt” - Johnny Cash

Me recuerda a mi padre cuando sufrió un infarto. Es decir, todas las estructuras con las que crecimos y creíamos que eran fuertes, sólidas; de pronto, en un segundo pueden desmoronarse, y nos sentimos desnudos, con mucho frío. En especial el vídeo me conmueve en demasía, el fuerte Cash joven en contraste con el viejo, que se enfrenta a lo inexorable.

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25. “Streetlights” - Josh Rouse

Triste, me identifico con lo que hace sentir. “ [...] let’s meet on the corner and act like we’re old friends”, ¡cuántas veces no he deseado eso!

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26. “Wings” - Josh Ritter

Nunca he querido leer la letra completa, prefiero lo que me hace imaginar, que siempre fue un desierto, un grupo de cómplices viajando en un mundo en desvarío, hacia un hostal en este continente, y la magia de reconocer que tenemos alas que nos liberan.

*

27. “By the cathedral” - Keren Ann

Siempre me imaginé yo siendo Keren Ann buscando a alguien en una noche húmeda, cuando los charcos reflejan la ciudad y sus luces. Tristes, muy solos.

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28. “Crayon angels” - Judee Sill

Algo tiene la música del pasado que me envuelve tanto, esos tiempos en el que el surrealismo lo inundaba todo: “crayon angels songs are slightly out of tune”.

*c’est tout!

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