¿Cómo les va estimados lectores? No acostumbramos volver a ‘posts’ anteriores pero como decía Marco Polo la memoria es redundante. Así es, hemos decidido volver a la “crítica del restaurant / cafetería Azul y Oro en Ciudad Universitaria”. Aunque no he vuelto ya -físicamente-, varios comentarios colocados en este espacio lo merecen.
NOTA PREVIA: Si usted estimado lector, no ha leído la anterior reseña, le invito amablemente a hacerlo.
Así entonces ¡comenzemos!
En primera instancia quiero agradecer a aquellos que participaron con sus opiniones, gracias a ellos nuestra crítica ha alcanzado los siguientes resultados:

Bien. Reparemos en lo siguiente: ¿qué hubiera sucedido hace un par de años? A uno le habrían tratado mal en algún lugar, y -salvo de tener acceso o influencia en algún medio de comunicación de gran alcance-, todo habría quedado en el olvido. Ahora es diferente, puesto que cualquiera tiene acceso a nuestra reseña, con una sencilla combinación de palabras en los motores de búsqueda más importantes de la red -por ahora-. Y eso es genial, por que la voz de las minorías, nuestra voz puede ser al fin escuchada. Ante esta gran posibilidad habría de esperarse un trato y servicio equilibrado en cualquier establecimiento, puesto que uno (como dueño o gerente) nunca sabría que comentarios positivos o negativos podrían terminar en la red. Entonces, ¿qué remedio nos quedará? Hacer del mejor modo posible nuestro trabajo.
Como diría Benjamin Parker, “[...] todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y aunque la información con la que uno cuenta siempre es limitada y parcial, traté de escribir una crítica mesurada del lugar al que frecuentemente acudía desde el 2004 (ya no), podríamos decir que tenemos cierto conocimiento de causa. Hubo otros aspectos negativos que preferí omitir, pero también otros positivos que fueron incluídos como ‘el agua de melón’ o el ‘tamalito de frijol’.
Existirán serias diferencias de opiniones y eso es genial, puesto que el nuevo lector entrará a este sitio, leerá la reseña, sus comentarios, decidirá si visita o nó el lugar y al final tomará una postura. Y aún mejor, la publicará en la red. De este modo si la antigua reseña les pareció ‘parcial y políticamente oscura’ entonces habrá otros corelatos que se acerquen más a la realidad que algunos ven -de ser así-. Pero existirá un precente y eso lo celebro. Por este motivo muy tentados estamos de escribirla en inglés.
De cualquier modo, buscando por la red encontré esta otra breve reseña de Sybil que sería conveniente leer (de la antigua sede). Sybil es una persona que hasta ahora tiene más de 117 breves y largas reseñas de diversos sitios del mundo que ha frecuentado. Pero adelanto el resultado: coincidimos en el buen sabor del agua de horchata, de tres platillos que probó sólo uno le gustó, uno le fue casi indiferente y el otro le decepcionó, ¿alguien no está de acuerdo? ¡Pues a escribir su propia reseña!
De cualquier modo, siempre es bueno -y se disfruta- dejar caminos alternativos y es por ello que decidimos escribir otra crítica que les invito a leer, acerca de un lugar que ahora disfrutamos. En los comentarios Regina nos recomienda “Santa Sabine” en Desierto de los Leones y esquina con Av. Toluca. Habremos que ir. Y ya encarrerados “El rincón de la Lechuza” sobre Miguel Ángel de Quevedo casi esquina con Insurgentes sería también recomendable.
Como dirían en Nitokami, todos en paz.
Buen Provecho.




Octubre 23, 2008 at 3:05 pm
¿Cómo va el rating? Veo muy solitario este apartado del Blog.
Saludos
Agosto 8, 2009 at 3:48 am
Va bien señor, pero estamos tentados a eliminar los ‘posts’ de la cafetería Azul y Oro, puesto que tenemos 50 visitas diarias tan solo con dichas combinaciones y francamente, no es el objetivo de este sitio. En fin. Un abrazo.
Octubre 14, 2009 at 6:01 pm
Es decepcionante que un Chef tan prestigiado haya puesto una cafeteria segùn gurmet y las personas que tenemos criterio nos damos cuenta del servicio tan pesimo y algunos trabajadores con señas casi corriendo a los comensales para que ocupen su lugar otros, me enferme del estomago con su mole negro, chilaquiles frios y tortillas tiesas que he comido màs rico en restaurantes de mejor prestigio. No se si cuente con supervisiòn de la Direcciòn General de Servicios Medicos.